Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Linfoma, una oportunidad para crear conciencia sobre un grupo de enfermedades que, pese a ser cada vez mejor conocidas y tratadas, continúan representando un importante desafío para los pacientes, sus familias y los sistemas de salud.
La historia moderna del linfoma comenzó en 1832, cuando el médico británico Thomas Hodgkin describió una serie de pacientes que presentaban un aumento anormal del tamaño de los ganglios linfáticos y del bazo. Décadas más tarde, esta enfermedad recibiría su nombre. Con el desarrollo de la anatomía patológica, la inmunología, la genética y la biología molecular, hoy sabemos que bajo el concepto de “linfoma” existe, en realidad, un grupo muy diverso de enfermedades.
Los linfomas son neoplasias del sistema linfático, originadas principalmente en los linfocitos, células fundamentales de nuestro sistema inmunológico.
Según GLOBOCAN 2022, se estimaron en el mundo aproximadamente 553.000 nuevos casos de linfoma no Hodgkin y más de 250.000 muertes durante ese año, constituyendo una de las neoplasias hematológicas más frecuentes a nivel mundial.
En Chile, aún no contamos con registros epidemiológicos suficientemente robustos; sin embargo, algunas estimaciones hablan de alrededor de 800 a 1.000 nuevos casos de linfoma cada año.
Nuestro país ha avanzado de manera importante en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. Los linfomas en personas de 15 años y más están incorporados a las Garantías Explícitas en Salud (GES), que establecen garantías de acceso, oportunidad, calidad y protección financiera. Existen además guías nacionales de práctica clínica y centros especializados que permiten realizar diagnóstico y ofrecer tratamientos como quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia y, cuando corresponde, trasplante de progenitores hematopoyéticos. Estos esfuerzos se enmarcan también en el Plan Nacional de Cáncer 2022–2027.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer. El conocimiento y tratamiento de los linfomas avanzan rápidamente, y uno de nuestros principales desafíos como país es lograr que estos progresos se traduzcan en un acceso oportuno y equitativo para todos los pacientes, independientemente de su lugar de residencia o sistema previsional.
Necesitamos fortalecer el diagnóstico anatomopatológico y molecular, mejorar el acceso a PET/CT, disminuir las brechas entre regiones y actualizar progresivamente la cobertura de nuevos medicamentos y tecnologías. También debemos fortalecer los registros nacionales de cáncer y la investigación clínica, generando conocimiento desde nuestra propia realidad.
Los últimos años han sido testigos de una profunda transformación en el tratamiento de los linfomas. A la quimioterapia y al trasplante se han sumado anticuerpos monoclonales, conjugados anticuerpo-fármaco y terapias dirigidas contra blancos moleculares específicos. Más recientemente, los anticuerpos biespecíficos y la terapia celular CAR-T han abierto nuevas posibilidades, incluso para pacientes cuya enfermedad ha sido resistente a múltiples tratamientos previos.
El desafío ahora es lograr que esta revolución científica llegue a quienes la necesitan.
En este Día Mundial del Linfoma, queremos transmitir un mensaje de esperanza. Cada año comprendemos mejor estas enfermedades, diagnosticamos con mayor precisión y contamos con tratamientos más específicos y eficaces. Para quienes requieren nuevas alternativas, la participación en estudios clínicos puede representar una oportunidad de acceder a terapias innovadoras y, al mismo tiempo, contribuir al conocimiento que permitirá tratar mejor a los pacientes del futuro.
Conocer el linfoma, diagnosticarlo oportunamente y garantizar el acceso a la innovación son tareas que nos comprometen a todos.
Sociedad Chilena de Hematología
Por una hematología de excelencia, accesible para todos.